Mosquitos brasileños se alimentan cada vez más de humanos a medida que se reduce el hábitat forestal

Los mosquitos que viven en el Bosque Atlántico de Brasil están mostrando una creciente preferencia por la sangre humana, un cambio que, según los científicos, está vinculado a la pérdida continua de biodiversidad y hábitat silvestre.
El Bosque Atlántico alguna vez se extendió a lo largo de gran parte de la costa brasileña y albergó cientos de especies de aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces. Hoy, solo alrededor de un tercio de su extensión original permanece intacta. A medida que el desarrollo humano desplaza a la fauna silvestre, los mosquitos están perdiendo sus hospedadores tradicionales y recurriendo cada vez más a las personas para alimentarse.
Un nuevo estudio publicado en Frontiers in Ecology and Evolution analizó mosquitos recolectados en dos reservas naturales del estado de Río de Janeiro. Mediante secuenciación de ADN, los investigadores identificaron el origen de las comidas de sangre en mosquitos hembra capturados. De las muestras identificables, la mayoría provenía de humanos, con muchas menos procedentes de aves, anfibios, roedores u otros animales.
Los investigadores advierten que este cambio hacia los humanos podría elevar el riesgo de transmisión de enfermedades. Los mosquitos de la región son conocidos por transmitir virus como el dengue, Zika, fiebre amarilla, chikungunya, Mayaro y Sabiá, todos los cuales pueden causar enfermedades graves.
Los científicos subrayan que el comportamiento alimentario de los mosquitos está influenciado no solo por preferencias de especie, sino también por la disponibilidad y proximidad de los hospedadores. A medida que la vida silvestre desaparece y aumenta la presencia humana, los mosquitos tienen más probabilidades de encontrar y picar a personas.
Comprender qué hospedadores prefieren los mosquitos es fundamental para evaluar el riesgo de enfermedad y diseñar estrategias de vigilancia y prevención más específicas. Los investigadores señalan que el monitoreo continuo puede respaldar mejores esfuerzos de control de mosquitos y resaltar la importancia de proteger el equilibrio de los ecosistemas como parte de la protección de la salud pública a largo plazo.
